Siempre hay una senda que te lleva a algún lado

Laura Favore, Leona del Ambato

Una de nuestras leonas posteó hoy en su facebook:

"Ayer, como todos los viernes fui a entrenar, para mi era un día más, un perilago ... y el de las "luciérnagas", todo bien hasta que comencé a correr por esa subida que tanto me cuesta, no se si iba concentrada en lo cansada que estaba, que no me dí cuenta que en vez de hacer recorrido a lo largo del cerro, lo crucé, y en un momento me encontré en medio de dos cerros, quise volver por dónde había ido, pero fue como si la senda se borrara, no había por donde subir de nuevo...

y yo daba vueltas en círculos, ya se me habían acabado las alternativas, todo camino que encontraba me llevaba a nada... en fin, en dos oportunidades caí en la desesperación, sentía que me faltaba el aire, hacía frío y me tenía que mantener corriendo por un camino casi intransitable para no helarme... así pasé más de una hora, yendo y viniendo, sabía para donde tenía que ir, pero no encontraba el camino... no saben lo que fue!! no tenía agua y tampoco celular... qué me iba a imaginar que me perdería??... al final, ví una pequeña senda a la cual no podía acceder, pensé que me llevaría a nada otra vez, pero.. que tenía que perder?? si ya estaba perdida!!! en fin, tuve que cruzar varias tuscas, que me pincharon por todos lados, y como por arte de magia, apareció esa subida que tanto buscaba y que me llevaría de vuelta al campus!!! El pesar al volver, fue que falté al trabajo sin avisar!! Casi dos horas perdida!!!! El resto del día de ayer estuve bastante sensible con lo que había vivido... pero ahora que descansé tengo otra visión de las cosas y creo que la montaña escuchó mis pensamientos que algunas veces tuve acerca de que "nadie puede perderse, siempre hay una senda que te lleva a algún lado", así que decidió darme una lección... y sí que lo fue, que les puedo decir? a la montaña hay que respetarla!!"

 


Esto me recordo un caso ocurrido el 11 de setiembre del 2010 en la provincia de Córdoba. El protagonista, Cristian Orbea, un corredor como cualquiera de nosotros. Mientras participaba en una carrera de aventura, pierde el rumbo y ya con la noche encima cae en un precipicio, con la fortuna de quedar suspendido en una pequeña saliente de la montaña. Para que contarselos, mejor veanlo uds mismo.  Federicos Sisto se tomo el trabajo de realizar este aleccionador documental sobre el echo.

Vale la pena verlo completo, escuchar la historia y sobre todo el mensaje.

Tanto Cristian como nuestra leona del Ambato Laura, salvando las distancias, tuvieron que afrontar situaciones donde debieron poner al limite su capacidad de supervivencia.

 

Disfrutenlo...., y se aceptan comentarios.

 

 

 

 

 

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