El Dúo Dinámico: Por qué mezclar Running y Ciclismo te hará un atleta de montaña más completo
Si sos corredor, seguro te pasó: amás salir a correr por los senderos , pero a veces tus rodillas, tobillos o caderas te piden una tregua. Y si sos ciclista, quizás sentís que tenés unas piernas de acero para pedalear horas, pero si te toca caminar un tramo técnico empujando la bici, te falta el aire o te sentís torpe.
Existe una solución simple que no implica dejar de hacer lo que te gusta, sino complementarlo. Se llama Entrenamiento Cruzado y, en el mundo de la montaña, combinar el running (especialmente el trail) con el ciclismo (MTB, gravel o ruta) es como descubrir un superpoder.
En Eco Catamarca, te explicamos de forma sencilla cómo una disciplina potencia a la otra, y por qué deberías considerar subirte a la bici si corrés, o ponerte las zapatillas si pedaleás.
¿Qué es el Entrenamiento Cruzado?
Es mucho más simple de lo que suena. El entrenamiento cruzado es, básicamente, practicar un deporte diferente al tuyo principal para mejorar tu rendimiento general y, sobre todo, para darle un descanso a tu cuerpo de los movimientos repetitivos.
Para nosotros, los amantes del outdoor, el running y el ciclismo son los «mejores amigos» que no sabían que se necesitaban.
🚴♂️ Si sos Corredor: Los beneficios de subirte a la Bici
El running es un deporte de alto impacto. Cada zancada en una bajada técnica en Catamarca es un golpe que absorben tus articulaciones y músculos. Si solo corrés, el riesgo de lesiones por sobreuso (tendinitis, fascitis, fracturas por estrés) aumenta.
Aquí es donde la bicicleta entra al rescate:
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Motor Aeróbico sin Impacto: La bici te permite entrenar tu corazón y tus pulmones durante horas sin castigar tus articulaciones. Es como mejorar el motor de tu auto sin gastar los neumáticos. Podés hacer sesiones muy largas de «fondo» en la bici que te darían una base aeróbica increíble para correr ultra distancias, pero sin el desgaste físico de correr esas mismas horas.
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Fuerza para las Subidas: El ciclismo desarrolla una fuerza tremenda en los cuádriceps (la parte frontal del muslo) y los glúteos. ¿Adiviná qué músculos usás para trepar cuestas empinadas corriendo? Exacto. Unas piernas de ciclista te harán un corredor más potente en los desniveles positivos.
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Recuperación Activa: Después de un fondo largo de trail el domingo, tus piernas están destruidas. Salir el lunes a «rodar suave» en la bici (sin hacer fuerza, solo moviendo las piernas) aumenta el flujo sanguíneo y acelera la recuperación mucho mejor que quedarse sentado en el sillón.
🏃♂️ Si sos Ciclista: Los beneficios de ponerte las Zapatillas
El ciclismo es maravilloso, pero es un deporte de bajo impacto y muy estático en la parte superior del cuerpo. Si solo pedaleás, podés desarrollar desequilibrios musculares e incluso perder densidad ósea con los años.
Aquí es donde el running te complementa:
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Huesos más Fuertes: El impacto controlado del running (especialmente en tierra) estimula los huesos para que se mantengan fuertes y densos. Esto es vital para la salud a largo plazo, algo que la bici no te da.
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Estabilidad y Core: Para correr bien, necesitás estabilizar todo tu cuerpo con los músculos del núcleo (abdominales y lumbares). Un «core» fuerte te ayuda en la bici a mantener una mejor postura durante horas y a transmitir mejor la fuerza de la cadera al pedal, evitando dolores de espalda baja.
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Eficiencia en Tramos de «Porteo»: En el MTB es común encontrar senderos donde hay que bajarse y empujar o cargar la bici al hombro. Si tu cuerpo no está acostumbrado a caminar o trotar en terreno irregular, esos momentos te agotarán desproporcionadamente. Correr trail te prepara para esas transiciones.
¿Cómo empezar a mezclar? La Regla de Oro
No se trata de duplicar tu entrenamiento de un día para el otro. La clave es la sustitución estratégica.
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Para empezar: Elegí uno de tus días de entrenamiento «suave» o de recuperación de tu deporte principal y cambialo por una sesión suave del deporte cruzado.
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Ejemplo Corredor: En lugar de trotar 40 minutos suaves el miércoles, hacé 60 minutos de bici en terreno plano a ritmo de paseo.
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Ejemplo Ciclista: En lugar de una salida corta de bici, probá intercalar caminar y trotar suave durante 30 minutos en un parque.
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Escuchá a tu cuerpo: Al principio, usarás músculos que estaban «dormidos». Es normal sentir agujetas nuevas. No te exijas en el deporte nuevo hasta que tu cuerpo se adapte.
Conclusión: Un Atleta Todo Terreno
Cuando la geografía nos regala cuestas interminables y senderos técnicos, ser un atleta híbrido es una ventaja enorme.
Mezclar el running y el ciclismo no solo te hará físicamente más fuerte y resistente a las lesiones, sino que también refrescará tu mente. Cuando te aburras de pedalear, podés correr, y viceversa.
Animate a probar el otro lado. ¡Tus piernas (y tu cabeza) te lo van a agradecer!
¿Y vos? ¿Ya practicás el entrenamiento cruzado? Contanos en los comentarios cómo te ayudó la bici a correr mejor, o cómo el running mejoró tu resistencia sobre ruedas.
